Seguridad en las habitaciones de las residencias

Recomendaciones del Programa Desatar de CEOMA

[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]

 

Introducción/ Justificación/ Seguridad física en las habitaciones

Las habitaciones de las residencias, donde duermen los residentes, son el lugar donde normalmente es mayor la incidencia de caídas, y normalmente se producen cuando la persona busca realizar el circuito cama-baño de ida y vuelta, siendo más frecuentes las caídas cerca de la cama.

 

Así, mejorar las condiciones en las que la persona se incorpora de la cama para adquirir la bipedestación, mejorar las condiciones en las que la persona recorre el circuito cama-baño de ida y de vuelta, y mejorar las condiciones en las que la persona utiliza el inodoro, son aspectos críticos para potenciar la seguridad de las personas que aún conservan la capacidad de levantarse y caminar.

Seguridad en la cama y al salir de la cama

 

Si retomamos el dato de que la mayor cantidad de caídas en la habitación se producen cerca de la cama se deduce que las condiciones de la cama y la facilidad para salir de ella son aspectos relevantes de seguridad.

Las condiciones y adecuaciones de seguridad tienen que ser individualizadas, y separar claramente las recomendaciones para personas capaces de levantarse de la cama, con más o menos dificultad, de las personas que son ya incapaces de levantarse.

PERSONAS INCAPACES DE LEVANTARSE DE LA CAMA

Las personas incapaces de accionar adecuadamente para levantarse pueden sufrir caídas desde la cama, y pueden sufrirlas ya sea por movimiento involuntarios, o por movimientos voluntarios para buscan cambios posturales, o para intentar salir de la cama por alguna razón. Las barandillas, o barras laterales de la cama, han sido clásicamente utilizadas para prevenir ese tipo de caídas, si bien la alta prevalencia de personas con demencia durmiendo en las residencias ha motivado que se consideren peligrosas incluso para personas incapaces físicamente de ponerse de pie, lo que llevó al surgimiento de camas regulables en altura capaces de quedar muy bajas, prácticamente a nivel del suelo, lo que permite evitar el uso de barandillas y no temer por la caída que se pueda dar, dada la baja altura. Para evitar que la persona que rueda quede en el suelo, se puede cubrir el mismo por ejemplo con una colchoneta. VER FOTOS:

 

 

PERSONAS CAPACES DE LEVANTARSE DE LA CAMA

Aún siendo capaces, muchas son las personas que tienen dificultades físicas y/o mentales para lograrlo con éxito y seguridad, lo que obliga a las residencias que les albergan a tomar medidas que mejoren la seguridad y minimicen el riesgo de una potencial caída, y sus peores consecuencias.

Clásicamente se aplicaban barreras para evitar que las personas con riesgo de caídas se levantasen, barreras como cinturones o barandillas completas, pero precisamente esas son las medidas que se pretenden erradicar por parte del Programa Desatar, si bien debe de haber un equilibrio entre evitar las restricciones físicas y un nivel de seguridad razonable (la seguridad total no existe en ninguna actividad de la vida).

Si las medidas requieren que la persona objeto de ellas colabore-participe, será medidas no válidas para personas con demencia avanzada, esas personas que suponen más del 60% de todas las personas que viven en residencias generalistas de España. Así, las medidas idóneas serán las que hemos dado en denominar “medidas de seguridad física pasiva” que describiremos en un apartado a continuación.

MEDIDAS AMBIENTALES DE SEGURIDAD FÍSICA PASIVA EN HABITACIONES

Las personas que viven con demencia y duermen en las residencias pueden beneficiarse de medidas de seguridad, tanto para utilizar la cama, para levantarse de ella, como para caminar hacia el inodoro cercano y volver.

Como ya se ha hablado de medidas básicas para personas incapaces de levantarse de la cama, aquí y ahora haremos hincapié en medidas para personas que se pueden levantar y caminar por la habitación, y la cosa comienza por levantarse de la cama con seguridad, para lo cual es recomendable que se tomen medidas como:

  • Tener en cuenta el lado dominante histórico de salida de la cama, para facilitar la salida de la cama de cada persona por ese lado en la residencia.
  • Es recomendable contar con un estor sobre el espejo del baño, que permita cubrirlo o no, según el caso de que la persona que usa ese baño pueda tener problemas de identificación y considere que el reflejo es un intruso.

 

Otras medidas de seguridad pasiva pueden aplicarse directamente sobre cada persona, como son sistemas antideslizantes, o protectores de cadera, por poner algún ejemplo.

 

  • Customizar la altura de la cama según las características de la persona, al menos estatura, flexibilidad de las articulaciones de la cadera para lograr sentarse al borde la cama, y fuerza del músculo cuádriceps que trabajará para terminar de alcanzar la bipedestación, teniendo en cuenta que es uno de los músculos que más frecuentemente se atrofian en un proceso de sarcopenia relacionada con edad.
  •  

    Customizar la altura de la cama implica que el centro ha de contar con camas regulables en altura para personas capaces de levantarse de la cama solas, pero con ciertas dificultades. Es, pues, una recomendación de tipo 1 que los centros cuenten con ese tipo de camas en número suficiente.

    • Facilitar la salida de la cama mediante la instalación de una “ayuda técnica”, los denominado facilitadores de salida de la cama, que pueden ser barras de apoyo instaladas en el borde de salida de la cama, y si la persona puede beneficiarse de algo más extenso para usarlo para girarse en la cama, o para evitar una caída desde la cama, se puede recurrir a una “media barandilla” que para no ser considerada restrictiva no debe superar la mitad del largo del colchón y debe instalarse cerca del cabecero. VER FOTOS: 

     

     

     

    • Iluminación nocturna bajera, que haga un barrido por la superficie por donde la persona deberá caminar para llegar al baño, y que puede ser permanente, siempre que no incida en los ojos de la persona que está acostada. La intensidad y color de esa iluminación idóneamente debe ser de 6 luxes y color ámbar.
    • Despejar el circuito cama-baño-inodoro por ser el circuito que más frecuentemente realizan las personas en sus habitaciones por la noche.
    • Facilitar el acceso al baño, evitando obligar a la persona a tener que maniobrar con la puerta de forma compleja, como puede darse con una puerta abatible cerrada o entornada.
    • Iluminación interna del baño, que puede ser permanente, siempre que no incida en los ojos de la persona que está acostada. En cuanto a la intensidad de la iluminación, decir que debe ser semejante a la del exterior del baño, para evitar que el ojo de la persona tenga que adaptarse a muy diferentes intensidades, con lo que eso implica en tiempo y en hipoteca de seguridad.
    • Customizar la altura del inodoro, con semejante enfoque a la customización de la altura de la cama, si bien es cierto que aquí habrá que considerar que el baño sea compartido o no. Si es compartido hay que valorar si la customización es válida para las 2 personas que comparten habitación.
    • Propiciar que, si la persona cae lo haga sobre una superficie lo suficientemente blanda como para que absorba una parte significativa de la fuerza de impacto de la caída sobre la parte del cuerpo de la persona que choca con el suelo. Para ello existen medidas que van desde instalar suelos con capacidad de absorción, hasta cubrir el suelo con un material absorbente, si bien en ambos casos hay que tener en cuenta que la adecuación no debe traducirse en que se dificulta a la persona la deambulación.
    • Para que una persona con defectos visuales y visuoespaciales (es el caso de personas con enfermedad de Alzheimer avanzada) identifique bien el inodoro es conveniente que se utilicen colores primarios en la tabla del inodoro y en las barras de agarre, o bien jugar con contrastes que hagan destacar el inodoro de su contexto.
    • En el caso de personas en etapa 6c del FAST en adelante conviene prescindir de la tapa del inodoro, dejando solo la tabla de apoyo siempre bajada.
    • Es recomendable contar con un estor sobre el espejo del baño, que permita cubrirlo o no, según el caso de que la persona que usa ese baño pueda tener problemas de identificación y considere que el reflejo es un intruso.

     

    Otras medidas de seguridad pasiva pueden aplicarse directamente sobre cada persona, como son sistemas antideslizantes, o protectores de cadera, por poner algún ejemplo.

     

    [/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]