

- Presidente: D. Francisco Gómez Nadal, coordinador General de la Asociación Cultural UNATE, la Universidad Permanente.
- Moderador: D. José Manuel Azorín-Albiñana, presidente de Internet de las personas mayores EMANCIPATIC.
- D. Oriol Vicente Campos, coordinador del clúster de Innovación e Investigación en Patrimonio Cultural de la Universitat Autònoma de Barcelona.
- Dª. María Cano Bonilla, pensadora, escritora, especialista en Ética e IA.
- D. Roberto Lopez Pensado, Ingeniero Técnico, formador en Ciberseguridad y profesor de Informática.
- Dª. Silvia Movellán Viaña, jefa de Acción Social y Voluntariado de Fundación Telefónica.
El Humanismo Digital consiste en el uso de la tecnología para alcanzar los valores humanos, resolviendo los conflictos sociales actuales de forma innovadora sin interferir en nuestra vida ordinaria. Sin embargo, no siempre lo digital está al servicio de las personas –sobre todo desde la llegada de la IA- sino al contrario, para lo que debemos esgrimir nuestra sabiduría para discernir las necesidades reales de las inventadas y las noticias falsas de las verdaderas. Los derechos digitales están en juego, y la importancia de esta mesa es a qué beneficios y perjuicios nos enfrentamos en lo que será la mitad del modelo de sociedad de los próximos años.
D. Francisco Gómez Nadal, coordinador General de la Asociación Cultural UNATE, la Universidad Permanente.
“Uno de los mitos edadistas es que las personas mayores rechazamos el mundo digital y no es cierto, porque nos acercamos en la medida que lo deseamos, aceptando algunas cosas y huyendo de otras que no queremos”.
D. José Manuel Azorín-Albiñana, presidente de Internet de las personas mayores EMANCIPATIC.
“Yo soy tecno-optimista, y aconsejo que para enfrentarse a las `máquinas´ hace falta sabiduría y serenidad humana”.
D. Oriol Vicente Campos, coordinador del clúster de Innovación e Investigación en Patrimonio Cultural de la Universitat Autònoma de Barcelona.
“La idea de esta corriente filosófica (Humanismo Digital) es usar la tecnología para multiplicar nuestras posibilidades y promover el valor humano”.
Dª. María Cano Bonilla, pensadora, escritora, especialista en Ética e IA.
“La tecnología no tiene ética, pero nosotros sí ¡Que la IA no sustituya nuestras decisiones!”
D. Roberto Lopez Pensado, Ingeniero Técnico, formador en Ciberseguridad y profesor de Informática
“Cada persona tiene que utilizar la tecnología según sus necesidades e ir introduciéndose poco a poco sin buscar necesidades falsas”.
Dª. Silvia Movellán Viaña, jefa de Acción Social y Voluntariado de Fundación Telefónica.
“La tecnología debería ser invisible a los ojos y que se integre plenamente en los domicilios y los entornos donde hacemos vida social, sin interferir en nuestra cotidianeidad”.
DECÁLOGO
- Los derechos digitales ya son derechos humanos y de su gestión. De nuestro empoderamiento depende buena parte del futuro inmediato. Una digitalización humanista debe servir al encuentro con el otro.
- El Humanismo Digital es la tecnología al servicio de las personas, y cuando actúa así, ofrece beneficios, como por ejemplo la robótica en medicina (en la pandemia se hacían 1.500 análisis de COVID en un día) o los smartphones accesibles para personas con discapacidad visual y/o auditiva, con los que pueden acceder al conocimiento y comunicación como el resto de los ciudadanos.
- La Tecnología conecta, pero también aísla, porque conlleva la deshumanización del cuidado, la dependencia de las máquinas y la vulnerabilidad de los derechos humanos: privacidad, libertad de expresión, igualdad y derecho a la autonomía.
- Actualmente “pensar” es un derecho político y ético que debe ser protegido, porque tenemos la obligación de no delegar en la tecnología y saber lo que es verdad y mentira (Fake News).
- El error humano es tomar la IA como medida de todas las cosas en vez de que las personas seamos la medida de todas las cosas. El interrogante está en si estamos en la necesidad urgente de “rehumanizarnos” ante la “deshumanización”.
- Gracias a la tecnología se puede proteger gran parte del ecosistema donde han vivido y viven las personas mayores, por ejemplo, la música, los libros, el entorno de los años pasados, a través de lo digital y preservarlo para el futuro.
- Existe el derecho al acceso libre al mundo digital, pero también entra en juego un nuevo concepto, como es la pobreza tecnológica –que no brecha digital- que afecta por ejemplo al mundo rural, que no pueden seguir la velocidad “supersónica” del mundo digital y no cuentan con la formación necesaria. Y tras la pobreza tecnológica viene el “abismo” de la gobernanza del mundo digital y el peligro de la seguridad.
- El uso de la tecnología reduce en un 30% la percepción de soledad cuando va acompañado de formación y apoyo. No significa que hablemos con un robot porque al otro lado también puede haber personas, pero si hay que reconocer que fomenta y hace más fácil las relaciones sociales.
- Con respecto a la autonomía personal, el uso de la tecnología puede significar a corto plazo un antes y un después en los cuidados para toda una generación, prologando por ejemplo la permanencia de la persona mayor en su domicilio, donde sensores inteligentes y otras tecnologías controlan continuamente las caídas y que esté todo como debe. Por supuesto -y esta es la clave- SIN interferir en la vida cotidiana de la persona.
- Las aplicaciones tecnológicas al servicio de la salud ya no solo se entienden cuando hay enfermedad o dependencia, sino en la prevención. Las personas mayores que usan tecnología para la gestión de la salud muestran un 45% más de adherencia al tratamiento médico. Se trata de apoyo, de acompañamiento y de hacer más fácil lo que resulta tedioso para la persona.
