

Presidente: D. Jesús Norberto Fernández Muñoz, presidente de la Plataforma Mayores y Pensionistas (PMP).
Moderadora: Dª. Pilar Rodríguez i Benito, Adjunta a gerencia/Directora Unidad operativa sociosanitaria del grupo ABD. Vicepresidenta de la fundación iSocial
Dr. Antonio Burgueño Torijano, director técnico de `Desatar´ de CEOMA.
Dª. Idoia Salazar García, cofundadora y presidenta del Observatorio del Impacto Social y Ético de la Inteligencia Artificial, OdiseIA.
Dª. Esther Higueras García, arquitecta y urbanista e investigadora española especializada en arquitectura bioclimática.
Los espacios y servicios amigables con las personas mayores –con y sin discapacidad- son aquellos diseñados para mejorar su calidad de vida y facilitar su participación en la sociedad. Independientemente del medio en el que vivan, ya sea rural o urbano, son aquellos que se adaptan a sus necesidades promoviendo su autonomía, seguridad y bienestar, respetando sus derechos y su dignidad. Por tanto, esta premisa no debe ser una propuesta sino una realidad, para la que se requieren estructuras que implican no solo urbanismo y arquitectura, sino políticas que los incluyan socialmente facilitando su participación en todos los ámbitos.
DECÁLOGO
- El planteamiento de calidad que exigen los espacios y servicios amigables implican viviendas amigables, programas de inclusión social, formación a lo largo del ciclo vital, transportes adaptados, brecha digital, problemas de soledad, acceso al ocio y cultura, espacios intergeneracionales… un conjunto de estrategias que inciden directamente en la vida cotidiana de las personas mayores.
- Queda constancia que el urbanismo es una parte muy importante para las ciudades amigables, porque está demostrado que elementos sencillos como el color, las formas, las sombras, escuchar agua, o la vegetación –ciudad verde- influyen en el bienestar de las personas mayores.
- Tener en cuenta la investigación, como pueden ser por ejemplo las tesis doctorales o los trabajos de Fin de Grado (TFG) que se realizan en urbanismo amigable, visibilizarlas y considerarlas como buenas prácticas de aplicación, porque muchas de ellas conllevan creatividad e innovación.
- Se destaca la necesidad de que las personas –y sobre todo las mayores- estén el mayor tiempo posible en su barrio, que no salgan de su entorno porque es un condicionante manifiesto de calidad.
- Tras 20 años del proyecto “Desatar”, en España hay actualmente 5.200 residencias de personas mayores de las cuales 250 están acreditadas libres de sujeciones físicas y químicas, porque lo asistencial también tiene que ser amigable, y cada vez más son las que solicitan la ayuda del Programa, porque está demostrado que es positivo para que las personas con demencia vivan mejor y por ende, para todos.
- Debido al impacto tecnológico, como la Inteligencia Artificial, estamos asistiendo a un cambio irreversible en el estado de bienestar, en los procesos y en el acercamiento a ellos, y lo estamos viviendo ya pero de manera imperceptible, porque seguimos anclados en políticas tradicionales. La IA es una gran oportunidad para aprovecharla a nivel usuario cuando se usa sin discriminación y sin manipulación.
- La carta de “Derechos Digitales” que se presentó desde el Gobierno, apuntaba que toda la ciudanía –incluidas las personas mayores- deben de tener acceso a todos los medios de la Administración pública, y se quedó en un papel mojado, por lo tanto, quedan por hacer políticas accesibles dirigidas a las personas mayores para que ejerzan su derecho a conocer las ventajas de la IA y prevenir sus riesgos.
- Es necesario enseñar desde las escuelas, pasando por universidades, lo que son los espacios amigables, y de hecho ya se está desarrollando esta práctica en Getafe (Madrid) donde los alumnos comienzan por diseñar un barrio como amigable y llevarlo a la realidad -en parte o en su totalidad-, y en los que se descubren detalles que para los profesionales han pasado desapercibidos.
- Las premisas para que funcionen los proyectos amigables dedicados a las personas mayores pasan por tres etapas: la participación en las mismas desde el mismo diseño; que los valide un comité de ética; y que haya una valoración externa a nivel cualitativo y cuantitativo.
- Dentro de todas las políticas públicas tiene que haber representantes de todos los colectivos de la sociedad; precisamente el de persona mayores es el que tiene menos voz actualmente, y no es comprensible, por tanto, hay que hacer presión, tanto de acción y de intervención, desde todos los ámbitos que aquí representamos.
