En torno al 13% de los ancianos que viven en residencias de mayores en España –290.000, como indica el INE en sus últimos datos de 2013– son atados como parte de sus cuidados diarios, según las estadísticas recogidas por la Asociación de Empresas de Servicios para la Dependencia(Aeste). Esto supone un total de 37.000 personas a las que se le aplican sujeciones físicas –medidas destinadas a limitar su movilidad para prevenir accidentes o caídas– de las cuales la mayoría padecen demencia o alzhéimer.

El director Médico del Programa Desatar al Anciano y miembro del Comité de Ética Asistencial del Gregorio Marañón, Antonio Burgueño Torijano, lleva alrededor de quince años promoviendo desde la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma) la erradicación total de las contenciones en este tipo de centros. El alma máter de la iniciativa fue la altísima cifra que registraba España en el año 1997 (se aplicaban sujeciones a casi el 40% de los pacientes), cuando era el primer país del mundo en esta práctica y las revistas internacionales especializadas, como la británica «Age and Ageing», se hacían eco de ello.